Bordado, serigrafía, DTF y silicón: cómo decidir sin equivocarse
No hay una técnica mejor. Hay una que le queda a tu tela, a tu logo y a tu cantidad, y casi siempre es obvia cuando sabes qué mirar.
La pregunta que más llega viene mal planteada: "¿qué es mejor, bordado o serigrafía?". Es como preguntar si es mejor un martillo o un desarmador.
Son cuatro técnicas y tres cosas deciden entre ellas. En este orden.
Primero: de qué está hecha la prenda
El material manda sobre todo lo demás.
El bordado necesita tela con cuerpo: gorra estructurada, polo piqué, gabardina, softshell. La aguja atraviesa y la tela aguanta. En una playera delgada un bordado grande jala la tela y la deja ondulada. No es que no se pueda, es que se nota.
La serigrafía y el DTF van al revés: funcionan en tela plana y lisa, y se complican donde hay costuras, bolsas o relieve. En una gorra estructurada no entran bien. En una playera son naturales.
Segundo: cómo es tu logo
Aquí es donde la decisión se vuelve concreta.
- Pocos colores, formas sólidas, sin degradados. Bordado. Se ve caro, dura años y no se despinta en el lavado.
- Muchos colores, degradados o una fotografía. DTF. Es lo único que reproduce un degradado sin inventarse los tonos intermedios.
- Pocos colores pero muchas piezas. Serigrafía. Cada color es una malla aparte, así que el montaje se paga una vez y se reparte entre todas las piezas.
Un caso que conviene decir en voz alta: el texto muy chico no va bordado. Por debajo de cierto tamaño el hilo no forma la letra y queda una mancha. O se agranda, o esa parte va en otra técnica.
Tercero: cuántas piezas
La serigrafía tiene un montaje por color: en tirajes cortos sale cara en proporción y en largos es imbatible. El DTF no tiene montaje, así que gana en cantidades chicas y deja de ganar cuando el volumen crece.
El bordado es el más parejo: el costo depende de las puntadas del logo, no de cuántas piezas lleves. Una vez digitalizado, la pieza cien cuesta lo mismo que la diez.
Digitalizar un logo es convertirlo en el recorrido que sigue la aguja. Se hace una vez y sirve para siempre.
La cuarta: el silicón
El aplicado de silicón no se borda ni se imprime: es una pieza de silicón moldeada que se fija a la prenda con calor y presión. Tiene relieve real, un acabado liso que no es tela y un brillo distinto, así que se nota a distancia y lee moderno.
Gana con claridad en telas elásticas y técnicas: no cose nada, se adhiere, y acompaña el estiramiento en lugar de restringirlo. Por eso lo ves en deportivo y en softshell.
Dos advertencias honestas. Casi toda la evidencia de durabilidad viene de quien lo vende, y las comparaciones neutrales siguen dando mayor vida útil al bordado sobre tela estable. Y el resultado depende de la aplicación: los desprendimientos casi siempre son silicón barato o una prensa mal calibrada. En pedido grande, pide muestra física.
Los casos que no son ninguna de las cuatro
A veces la respuesta correcta es otra cosa.
El parche resuelve lo que el bordado directo no puede: un logo con mucho detalle sobre una prenda que no aguantaría la puntada. Y se ve deliberado, como insignia.
El de la foto es microbordado, que es bordado con hilo mucho más fino y puntada más cerrada. Ahí está su razón de ser: cuando el logo viene saturado, con líneas delgadas, letras chicas o elementos pegados entre sí, el hilo normal los engorda hasta que se tocan y el dibujo se cierra. El hilo fino ocupa menos, así que los espacios sobreviven y el logo se lee.
Cuesta más puntadas y más máquina, así que no se justifica en un logo simple. Sí cuando la alternativa era rediseñarlo o renunciar a sus detalles.
La aplicación, tela cosida sobre tela, cubre áreas grandes sin que el bordado se vuelva impagable en puntadas. Un número grande en la espalda, por ejemplo.
Y una variante del bordado: el 3D
Es bordado con una base debajo que levanta la puntada. Esa base es goma EVA, una espuma hecha para esto: se corta con la forma de la letra, se cose encima y el hilo la cubre por completo, así que al final no se ve. Lo que queda es el volumen.
Pide letras gruesas, porque la goma necesita un ancho mínimo para sostenerse. En gorra estructurada es donde mejor se ve.
Cómo aguanta cada una el lavado
Casi nunca se pregunta antes y siempre se reclama después.
El bordado no se despinta porque no hay pintura, es hilo de color. Lo que pasa con el tiempo es que la tela encoge y el bordado se ve algo fruncido, más en algodón puro que en mezclas.
La serigrafía bien curada aguanta decenas de lavadas. Mal curada se cuartea a la quinta, y eso no se ve el día que la recibes.
El DTF y el silicón aguantan bien el lavado y mal la plancha directa encima. Si la prenda se plancha, el diseño tiene que quedar fuera de esa zona.
Una regla que sirve para las cuatro: lavar al revés y en frío multiplica la vida del diseño. Si vas a entregar uniformes, vale la pena decirlo en la entrega.
La tabla corta
- Gorra: bordado, o parche si el logo tiene mucho detalle.
- Polo o camisa: bordado al pecho.
- Playera de algodón, logo simple, muchas piezas: serigrafía.
- Playera, diseño a todo color o pocas piezas: DTF.
- Chamarra: bordado o parche, según el detalle.
- Tela elástica o técnica: silicón.
- Área grande: aplicación.
Si tu caso no cae claro en ninguna línea, lo más probable es que el logo necesite una adaptación antes que una técnica. Eso se ve en el render, antes de producir, y es la razón por la que mandamos uno siempre.